Más allá de los chatbots y los asistentes inteligentes, está tomando forma una nueva forma de resistencia a la inteligencia artificial. Los llamados AI Vegans rechazan las herramientas generativas, las recomendaciones algorítmicas e incluso algunos mundos virtuales, no porque les disguste la tecnología en general, sino porque ven un creciente desajuste entre los valores humanos y los sistemas automatizados. Su postura mezcla la ética de la inteligencia artificial, el minimalismo digital y el escepticismo tecnológico, y plantea preguntas difíciles sobre cómo debería ser la interacción responsable entre el ser humano y la inteligencia artificial en la vida cotidiana.
Este movimiento surgió silenciosamente tras el lanzamiento público de grandes modelos lingüísticos, generadores de imágenes y agentes conversacionales. Desde entonces, las comunidades en línea que apoyan la abstinencia tecnológica se han expandido, compartiendo guías sobre cómo vivir más allá de los chatbots, cómo practicar el rechazo a la realidad virtual y cómo mantener el control sobre la atención, los datos y la creatividad. Desde jugadores como Bella, que abandonó un concurso de arte cuando las imágenes de IA entraron en escena, hasta diseñadores presionados para animar avatares sintéticos, los veganos de la IA aportan una nueva filosofía de la IA al debate. Consideran necesaria una crítica del mundo virtual para proteger la salud mental, el trabajo y el valor de las habilidades humanas.
Más allá de los chatbots: Por qué los veganos de la IA rechazan la IA cotidiana
Los veganos de la IA no limitan su rechazo a un solo producto o plataforma. Rechazan los sistemas generativos que desechan el trabajo creativo sin consentimiento, consumen grandes cantidades de agua y energía y fomentan la dependencia de respuestas rápidas. Para muchos, el escepticismo tecnológico comienza con una sensación de competencia desleal, cuando años de formación en arte, escritura o codificación se encuentran con resultados instantáneos de modelos entrenados con datos no acreditados. La decisión de Bella de dejar de utilizar herramientas generativas tras un concurso de fan art de Warframe refleja esta tensión entre el esfuerzo humano y los atajos sintéticos.
- Preocupaciones éticas sobre los datos de formación tomados sin permiso explícito
- Temor a la erosión del empleo y a una carrera a la baja en las industrias creativas
- Malestar con los sistemas de IA insertados en los procesos educativos y laborales
- Recelo hacia las empresas que monetizan los datos y el trabajo de los usuarios
En muchos testimonios, los veganos de la IA describen la sensación de humillación que sienten cuando se les pide que compitan con imágenes o textos producidos en segundos. Su rechazo funciona como un límite, no sólo contra un modelo, sino contra una cultura que trata la creatividad como un recurso infinito y gratuito. Esta primera capa de la Crítica del Mundo Virtual enmarca las herramientas generativas como máquinas de extracción, no como asistentes neutrales.
Ética de la inteligencia artificial y el argumento del "trabajo robado
Para los abstencionistas, la ética de la inteligencia artificial se sitúa en el centro de la filosofía de la IA. Muchos sostienen que los grandes conjuntos de datos representan el trabajo no remunerado y no acreditado de artistas, escritores, programadores y usuarios habituales que nunca aceptaron entrenar sistemas comerciales. Cuando Marc de España describe los modelos generativos como "robar sin consentimiento", se hace eco de las quejas legales y morales de autores, cineastas y músicos que ven su estilo o contenido imitado a escala.
- Los datos de formación suelen proceder de sitios web, redes sociales y archivos digitales.
- La atribución y compensación a los creadores originales siguen siendo vagas o inexistentes
- El trabajo de moderación y etiquetado a veces depende de trabajadores mal pagados
- La producción puede imitar estilos reconocibles sin claridad jurídica
Para los veganos de la IA, estas prácticas convierten la interacción entre humanos e IA en un flujo de extracción unidireccional. Argumentan que la IA ética debe comenzar con conjuntos de datos consentidos, condiciones laborales transparentes y límites estrictos a la replicación de estilos. Sin esas garantías, consideran que la abstinencia tecnológica es la respuesta más coherente.
Minimalismo digital y abstinencia tecnológica en la vida cotidiana
El minimalismo digital proporciona el marco de estilo de vida que siguen muchos veganos de la IA. Recortan las herramientas no esenciales, silencian los canales de recomendación y evitan las funciones aumentadas por la IA en aplicaciones de productividad, plataformas de aprendizaje y redes sociales. Este enfoque se asemeja a una dieta estricta, pero aplicada a los flujos de información. El objetivo no es un retorno nostálgico a los tiempos anteriores a Internet, sino un entorno digital controlado en el que la atención y la memoria reciban protección.
- Bloquear o evitar los asistentes de escritura IA en el correo electrónico y las herramientas de mensajería
- Rechazar las listas de reproducción de música o arte generadas automáticamente en los servicios de streaming
- Preferir las búsquedas manuales en Internet a los resúmenes del chatbot
- Elegir juegos offline o aplicaciones sencillas sin algoritmos adaptativos
Marc, que anteriormente trabajó en ciberseguridad de IA, describe la vida universitaria como una prueba de estrés para la Abstinencia Tecnológica. Cuando los compañeros de clase y los profesores confían en las herramientas generativas para hacer ensayos rápidos, resúmenes o código, los abstemios necesitan una fuerte convicción para resistirse a la comodidad. Para ellos, el Minimalismo Digital no sólo protege la concentración, sino también el sentido de autoría sobre su trabajo.
Agua, energía y el coste medioambiental de las herramientas de IA
La ética de la inteligencia artificial para los veganos de la IA también incluye el impacto medioambiental. Los grandes modelos requieren centros de datos que utilizan redes de energía y sistemas de refrigeración. Hay estudios que relacionan las sesiones cortas de chatbot con un consumo de agua comparable al de una botella de agua potable, debido a las necesidades de refrigeración de los centros de datos. A escala, estos costes invisibles intensifican la preocupación por la asignación de recursos en un clima caluroso.
- Los centros de datos funcionan continuamente, con una gran demanda de electricidad
- Las infraestructuras de refrigeración consumen importantes recursos hídricos
- El entrenamiento de nuevos modelos requiere grandes conglomerados informáticos durante largos periodos
- Las regiones con estrés hídrico se enfrentan a la presión adicional de estas infraestructuras
Los veganos de la IA relacionan estas cifras con una crítica más amplia del mundo virtual. Se preguntan si reescribir un correo electrónico a través de un chatbot, o generar un conjunto de fotos de perfil, justifica el uso adicional de agua y energía. Esta perspectiva medioambiental refuerza su compromiso con la abstinencia tecnológica en tareas no esenciales.
Rechazo de la realidad virtual y crítica de los mundos sintéticos
Más allá de los chatbots, los veganos de la IA amplían su escepticismo a los sistemas inmersivos. El rechazo a la realidad virtual aparece cuando la gente rechaza los cascos de RV, las plataformas metaverso impulsadas por IA o los filtros de realidad aumentada que mezclan capas físicas y digitales. La preocupación no es la calidad de los gráficos. Es el miedo al desplazamiento progresivo de las experiencias reales por simulaciones curadas diseñadas para maximizar el compromiso y la extracción de datos.
- Las horas pasadas en espacios virtuales pueden reducir el tiempo dedicado a las comunidades físicas
- La interacción basada en avatares puede atenuar los matices del lenguaje corporal y la presencia
- La moderación por IA y los motores de recomendación dan forma a lo que los usuarios ven y oyen
- La propiedad de bienes e identidades virtuales sigue dependiendo de las plataformas
Para muchos veganos de la IA, el rechazo a la realidad virtual coincide con una preferencia por los encuentros cara a cara, las aficiones analógicas y los entornos sin filtros. Describen una sensación de asombro ante paisajes, ciudades y actuaciones humanas reales que las escenas sintéticas no consiguen reproducir. Su crítica del mundo virtual se centra en el riesgo de empañar esa sensación de asombro.
La interacción entre humanos e IA y el miedo a la descarga cognitiva
Varios investigadores expresan su preocupación por la descarga cognitiva cuando las personas delegan la escritura, la planificación o la resolución de problemas en los chatbots. Un estudio del MIT comparó a participantes que escribían redacciones con y sin ayuda generativa. Los que confiaron en el chatbot mostraron un menor compromiso neuronal, tuvieron dificultades para recordar su propio texto y mostraron un rendimiento conductual más débil en tareas relacionadas.
- El recuerdo reducido de la escritura asistida por chatbot debilita el sentido de propiedad
- Un menor compromiso sugiere menos conexiones mentales con el material
- Confiar demasiado en las respuestas rápidas puede erosionar la confianza en el juicio personal
- Los hábitos a largo plazo podrían influir en la capacidad de estudio y la calidad de las decisiones
Para los veganos de la IA, estos resultados confirman los temores prácticos sobre la interacción entre humanos e IA. Si los usuarios olvidan lo que escribieron con ayuda, ¿cómo se enfrentarán a las tareas del mundo real que exigen precisión y responsabilidad, como el trabajo jurídico o los resúmenes médicos? Su abstinencia tecnológica representa tanto una defensa de la salud mental como una declaración moral.
Filosofía de la IA: Ética, Derecho y la cuestión de las prohibiciones
La filosofía de la IA entre los abstencionistas se divide en torno a la regulación frente a la prohibición. Algunos, como Marc, sostienen que los sistemas generativos deberían ser objeto de prohibiciones estrictas en contextos comerciales y educativos, con penas legales por la extracción no autorizada de datos y la explotación laboral. Otros apoyan una regulación estricta en lugar de prohibiciones generales, acompañada de supervisión pública y protecciones laborales para los moderadores de contenidos y los etiquetadores de datos.
- Un bando es partidario de prohibir legalmente determinadas clases de IA en sectores específicos
- Otro bando promueve los regímenes de licencias y las obligaciones de transparencia
- Algunos se centran en la sindicalización y la negociación colectiva de los trabajadores afectados
- Muchos apoyan restricciones de edad similares a las aplicadas a las redes sociales
El debate en torno a los menores sigue siendo intenso. Varios expertos proponen bloquear los sistemas generativos para usuarios menores de 18 años, o al menos prohibir su uso obligatorio en las escuelas. Para los veganos de la IA, esto se alinea con una presión más amplia para limitar los entornos digitales adictivos, desde los feeds de desplazamiento infinito hasta las salas de chat de RV. Consideran que la exposición temprana es un riesgo para la atención, la empatía y la autoestima.
Crítica de los mundos virtuales y calidad del entretenimiento humano
Lucy, vegana española de 22 años, apunta un punto de vista diferente en la filosofía de la inteligencia artificial. Observa que una vez que la novedad de los chatbots y el arte generativo se desvanece, los resultados suelen ser repetitivos y superficiales. Los chistes, las historias y los efectos visuales tienden a converger en plantillas anodinas, mientras que los artistas, escritores y diseñadores de juegos humanos producen obras más sorprendentes. Esta comparación alimenta su Rechazo a la Realidad Virtual y su negativa a depender de compañeros sintéticos para divertirse.
- Los chatbots suelen responder con elogios genéricos y afirmaciones seguras
- Los modelos de imagen reutilizan motivos y texturas familiares en todas las instrucciones.
- Los argumentos procedimentales pueden perder profundidad emocional y experiencia vivida
- Las interpretaciones humanas conservan referencias culturales, acentos e imperfecciones
Los veganos de la IA utilizan esta crítica para contrarrestar la narrativa del declive inevitable de la creatividad humana. Sostienen que el público sigue prefiriendo los conciertos auténticos, el teatro en directo, los cómics hechos a mano y los juegos independientes. Para ellos, la fuerza proviene de volver a centrar la atención en el trabajo humano, no de competir con los catálogos generativos.
Escepticismo tecnológico en el trabajo, la universidad y el hogar
El escepticismo tecnológico no se queda en lo abstracto. Da forma a conflictos en oficinas, prácticas y aulas donde los jefes o profesores animan, o exigen, el uso de nuevas herramientas de IA. Las prácticas de diseño gráfico de Lucy ilustran esta presión. Su equipo debe animar a un asistente generado por IA para un cliente, a pesar de las proporciones extrañas y los detalles extraños, como las manos distorsionadas. La tarea pone de manifiesto la brecha entre el entusiasmo de las empresas por las mascotas sintéticas y la incomodidad de los diseñadores humanos.
- El personal se siente empujado a respaldar contenidos de IA que considera de baja calidad
- Los estudiantes temen quedarse atrás si rechazan la ayuda automatizada
- Las familias sufren tensiones cuando algunos miembros adoptan una estricta Abstinencia Tecnológica
- Los procesos de contratación empiezan a asumir la familiaridad con las herramientas de productividad de la IA
En estos contextos, los veganos de la IA defienden el derecho a negarse a participar en determinados sistemas, de forma similar a la objeción de conciencia. Piden a los lugares de trabajo que proporcionen flujos de trabajo sin IA y que respeten los límites éticos. Esta exigencia transforma el escepticismo tecnológico en una negociación sobre la autonomía y la identidad profesional.
Minimalismo digital como estrategia a largo plazo para la salud mental
El minimalismo digital favorece la salud mental reduciendo la carga de notificaciones, las presiones algorítmicas y las trampas de la comparación. Los veganos de la IA integran esta mentalidad en sus rutinas diarias, eligiendo menos herramientas y más lentas. En lugar de desplazarse por feeds sintéticos, programan tiempo para la lectura offline, el arte analógico o los eventos sociales locales. La estrategia se centra en pequeños hábitos repetibles más que en grandes declaraciones.
- Establecer modos de teléfono que desactiven las sugerencias de IA y los feeds inteligentes.
- Preferir la comunicación sólo por texto en algunos chats para evitar los filtros de la IA
- Mantener al menos un dispositivo sin asistentes generativos instalados
- Planificar descansos regulares de las pantallas para recalibrar la atención
Estas prácticas generan una sensación de control que muchos consideran más valiosa que el tiempo que ahorran los resúmenes automatizados. En este caso, el minimalismo digital sirve de contrapeso a la integración de la IA, preservando el espacio para un pensamiento pausado y unos lazos sociales más profundos.
Nuestra opinión
Los veganos de la IA ponen el foco en cuestiones que afectan a todo el mundo, incluidos aquellos que utilizan herramientas generativas a diario. Su postura obliga a examinar más de cerca la ética de la inteligencia artificial, el consumo de recursos, la salud mental y la calidad de la interacción entre los humanos y la IA. Se esté o no de acuerdo con la abstinencia tecnológica, sus experiencias revelan contrapartidas que los materiales de marketing rara vez mencionan, desde el uso de energía hasta la descarga cognitiva y la competencia creativa desleal.
- Los veganos de la IA exponen los puntos ciegos de cómo la sociedad despliega los sistemas generativos
- El rechazo a la realidad virtual recuerda a los usuarios que deben medir la alegría real con las simulaciones
- El minimalismo digital ofrece métodos prácticos para recuperar tiempo y atención
- El escepticismo tecnológico permanente fomenta el escrutinio continuo de los datos y las prácticas laborales
El futuro de la filosofía de la IA no lo escribirán sólo los ingenieros o los legisladores. También dependerá de las decisiones cotidianas de los usuarios, que aceptan, limitan o rechazan las ayudas automatizadas. Las voces de Beyond Chatbots, entre ellas AI Vegans, impulsan el debate hacia modelos más transparentes, basados en el consentimiento y sostenibles. Su Crítica del Mundo Virtual actúa como contrapeso necesario, manteniendo las necesidades humanas en el centro del progreso tecnológico.


